Blog · Comercio local ·

Una web desactualizada es peor que no tener web: qué revisar (y cada cuánto).

Escaparate de un comercio local con el cartel de información en la puerta

Una web preciosa de hace cinco años, con horarios antiguos, un teléfono que ya no existe y una promoción de Navidad de hace tres. La escena es más común de lo que parece en el comercio local, y suele venir acompañada de la misma frase del propietario: "es que la web no me trae clientes". La relación entre las dos cosas es más directa de lo que parece.

Por qué la información falsa espanta más que la ausencia

Quien llega a una web desactualizada y actúa según lo que lee —se acerca a una hora en la que ya no abres, llama a un número que no existe, pregunta por una oferta caducada— vive un pequeño engaño. No importa que no fuera intencionado: la sensación es que el negocio no es de fiar, y esa primera impresión rara vez tiene segunda oportunidad.

Quien no encuentra web, en cambio, no se lleva ninguna impresión negativa: busca la ficha de Google, pregunta por teléfono o se acerca. Por eso una web abandonada no es un punto neutro. Resta. Y resta justo entre los clientes que se molestaron en informarse antes de ir, que suelen ser los que van más en serio.

Qué hay que revisar y cada cuánto

No hace falta tocar la web cada semana. Para la mayoría de negocios locales, dos revisiones al año son suficientes para estar por delante de buena parte de la competencia. La lista es corta:

Horarios, incluidos los especiales de festivos y vacaciones. Teléfono, dirección y formas de contacto. Servicios y precios, si los publicas: mejor un rango sincero que una tarifa antigua. Fotos: si el local o el equipo han cambiado, que la web lo refleje. Y cualquier promoción o mención temporal: si tiene fecha, o se actualiza o se quita.

Conviene aprovechar la misma revisión para comprobar que el formulario de contacto sigue funcionando y que la web carga bien desde el móvil. Son dos averías silenciosas: nadie te avisa cuando fallan, simplemente dejan de llegar mensajes.

Si no vas a mantenerla, simplifica

Hay una alternativa honesta que pocas veces se plantea: si no tienes tiempo ni ganas de mantener una web, es mejor una ficha de Google bien cuidada que una web abandonada. Tenemos una guía completa de la ficha de Google; la ficha se actualiza desde el móvil en un minuto, aparece justo cuando alguien busca tu negocio o tu actividad en tu zona, y admite fotos, horarios, reseñas y novedades.

No es la opción con más posibilidades, pero sí la más realista para quien no va a dedicarle tiempo a más. Una ficha viva transmite un negocio vivo. Una web muerta transmite lo contrario, por mucho diseño que tuviera el día que se estrenó.

La prueba que puedes hacer hoy

Entra ahora en tu propia web como si fueras un cliente que no te conoce. Lee los horarios, marca el teléfono, mira las fotos, revisa las ofertas. ¿Todo lo que dice sigue siendo verdad? Si algo te chirría a ti, que conoces el negocio, imagina el efecto en quien no lo conoce y está decidiendo si entrar por la puerta o seguir buscando. Y si además de desactualizada la web es lenta o se ve mal en el móvil, repasa las 7 señales de que tu web te hace perder clientes.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que actualizar la web de un negocio local?

Como mínimo, dos veces al año: una revisión completa de horarios, contacto, servicios, precios y fotos. Además, siempre que haya un cambio real en el negocio (mudanza, teléfono nuevo, servicio que se deja de ofrecer) o una época especial con horarios distintos, como vacaciones o fiestas locales.

¿Me compensa rehacer la web o la quito directamente?

Depende de si la web tiene un trabajo que hacer. Si tus clientes te buscan, comparan y deciden antes de contactar, una web al día trabaja para ti y suele compensar rehacerla o ponerla al día. Si todo tu negocio llega por cercanía y recomendación, una ficha de Google cuidada puede cubrir lo esencial con mucho menos esfuerzo.

¿Quién puede encargarse de mantener la web si yo no llego?

Hay tres caminos habituales: encargarte tú con un sistema sencillo que te permita cambiar textos y fotos sin saber programar, delegarlo en quien te hizo la web mediante un mantenimiento mensual, o acordar revisiones puntuales un par de veces al año. Lo importante no es la fórmula: es que alguien tenga el encargo claro de hacerlo.

¿Quieres verlo sobre tu caso? Cuéntanoslo — respuesta en 24 h.

Jose Santiago Mateos
Jose Santiago MateosFundador de AsesMarket · Martorell

¿Hablamos?

Cuéntanos tu proyecto.
Respuesta en 24 horas.

presupuesto cerrado · sin compromiso