Precio cerrado, sin sorpresas
Antes de empezar cerramos el alcance y el precio. La cifra que te damos es la que pagas: si nosotros calculamos mal, el sobrecoste es nuestro, no tuyo. Cualquier trabajo fuera de lo acordado se presupuesta aparte y con tu visto bueno previo.
Respuesta en 24 horas
Respondemos a cualquier consulta en menos de 24 horas laborables. Durante el proyecto ves avances reales cada semana, en tu móvil — no promesas.
Tu web es tuya
El dominio, los contenidos y —cuando el servicio incluye desarrollo a medida— el código, son tuyos. Ni secuestros de dominio ni dependencias forzadas: si algún día decides irte, te llevas lo tuyo.
Trato directo, sin intermediarios
Hablas siempre con quien diseña y programa tu proyecto. No hay comerciales de por medio ni cadenas de correos que se pierden.
Sin permanencia en los servicios recurrentes
Los servicios mensuales (SEO, mantenimiento) no tienen permanencia salvo que se indique expresamente en su contratación: si un mes no ves valor, lo hablamos o lo dejas. Te retiene el resultado, no un contrato.
Soporte después de la entrega
No desaparecemos cuando la web se publica. Ofrecemos mantenimiento y soporte continuo para que sigas tranquilo mientras te dedicas a tu negocio.
Honestidad por delante
Si creemos que algo no te conviene o que hay una forma más barata de conseguir tu objetivo, te lo decimos. Preferimos un cliente contento a una factura mayor.
Estos compromisos complementan —no sustituyen— las condiciones concretas de cada contratación, recogidas en los términos y condiciones.